Células CAR-T y cáncer de pulmón: ¿podría esta inmunoterapia convertirse en un tratamiento en el futuro?
La terapia con células CAR-T ha transformado el tratamiento de algunos tipos de cáncer de la sangre, ofreciendo respuestas duraderas a personas que antes disponían de pocas opciones terapéuticas. Como es lógico, muchas personas afectadas por el cáncer de pulmón se hacen la misma pregunta:
¿Podrían las células CAR-T convertirse también en un tratamiento para el cáncer de pulmón?
La respuesta corta es: todavía no.
Aunque la terapia CAR-T no es actualmente un tratamiento estándar para el cáncer de pulmón, investigadores de todo el mundo están trabajando para superar los retos que han limitado su éxito en los tumores sólidos. Una nueva investigación publicada en *Nature Cancer* supone un nuevo paso adelante, ya que muestra cómo los científicos están identificando mejores dianas para la terapia CAR-T y llevando tratamientos prometedores del laboratorio a las primeras fases de los ensayos clínicos.
En este artículo se explica qué son las células CAR-T, por qué el cáncer de pulmón supone un reto tan difícil y qué podrían significar las últimas investigaciones para el futuro.
Puntos clave
La terapia CAR-T ha tenido un gran éxito en varios tipos de cáncer de la sangre, pero aún no es un tratamiento habitual para el cáncer de pulmón.
El cáncer de pulmón es más complicado porque los tumores son muy diversos y resulta difícil encontrar una diana terapéutica segura.
Los investigadores están desarrollando nuevas formas de identificar proteínas que puedan ser atacadas de forma segura por las células CAR-T.
Un nuevo estudio publicado en *Nature Cancer* aporta pruebas de que este enfoque podría contribuir al avance de la terapia CAR-T para los tumores sólidos, aunque no incluyó a pacientes con cáncer de pulmón.
Los ensayos clínicos siguen investigando si la terapia CAR-T podría llegar a formar parte del tratamiento del cáncer de pulmón.
¿Qué son las células CAR-T?
Tu sistema inmunitario ya cuenta con glóbulos blancos especializados llamados células T. Su función es reconocer y destruir las células infectadas o anormales, incluidas las células cancerosas.
La terapia con células T CAR consiste en extraer algunas de estas células T de la sangre del paciente y modificarlas genéticamente en un laboratorio. A las células modificadas se les incorpora un nuevo receptor, denominado receptor de antígeno quimérico (CAR), que actúa como un sistema GPS altamente específico, ayudándolas a reconocer una proteína concreta presente en las células cancerosas. Una vez que las células modificadas se reintroducen en el organismo, pueden localizar y atacar a las células que portan ese antígeno diana.
Este enfoque ha transformado el tratamiento de varios tipos de cáncer de la sangre, entre ellos algunas formas de leucemia y linfoma. En algunas personas, ha dado lugar a respuestas duraderas cuando otros tratamientos han dejado de surtir efecto.
Entonces, ¿por qué no ha ocurrido lo mismo con el cáncer de pulmón?
¿Por qué es tan mucho más difícil tratar el cáncer de pulmón con células CAR-T?
Los cánceres de la sangre y los tumores sólidos son muy diferentes.
En muchos tipos de cáncer de la sangre, casi todas las células cancerosas presentan la misma proteína identificativa. Esto proporciona a las células CAR-T un objetivo claro.
El cáncer de pulmón es mucho más complicado.
Los investigadores deben superar varios retos importantes antes de que la terapia CAR-T pueda convertirse en un tratamiento habitual.
Encontrar el objetivo adecuado
Quizá el mayor reto sea identificar una proteína que se encuentre en las células cancerosas, pero no en el tejido sano.
Si las células CAR-T atacan una proteína que también está presente en órganos sanos, pueden dañar tanto a las células sanas como a las cancerosas.
Esta es una de las principales razones por las que el desarrollo de la terapia CAR-T para tumores sólidos, como el cáncer de pulmón, ha sido más lento.
Cada tumor es diferente
No hay dos cánceres de pulmón exactamente iguales.
Incluso dentro de un mismo tumor, los distintos grupos de células cancerosas pueden presentar alteraciones genéticas diferentes y producir proteínas distintas. Si las células CAR-T solo reconocen una diana, algunas células cancerosas podrían escapar al tratamiento.
El microentorno tumoral
Los tumores pulmonares no solo crecen.
Crean un entorno que inhibe el sistema inmunitario. Las células cancerosas pueden reclutar otras células que reducen la actividad inmunitaria, producen señales que desactivan a las células T y dificultan que las células inmunitarias lleguen al tumor.
Los investigadores suelen describir esto como un microentorno tumoral inmunosupresor.
Incluso las células CAR-T más eficaces pueden tener dificultades para actuar si se agotan o se vuelven inactivas poco después de llegar al tumor.
El cáncer evoluciona con el tiempo
El cáncer no es una enfermedad estática.
A medida que avanza el tratamiento, los tumores evolucionan. Algunas células desaparecen, mientras que otras desarrollan nuevas alteraciones genéticas que les permiten sobrevivir.
Esto significa que una diana que parece ideal al inicio del tratamiento puede perder su utilidad más adelante si las células cancerosas dejan de producirla.
Para que la terapia CAR-T funcione correctamente, los investigadores necesitan dianas que se mantengan estables a lo largo del tiempo.
Entonces, ¿qué ha cambiado?
Aquí es donde el nuevo estudio publicado en *Nature Cancer* cobra interés.
En lugar de preguntarse si se podría actuar sobre una proteína ya existente, los investigadores comenzaron planteándose otra pregunta:
¿Podemos encontrar proteínas que sean activadas por el propio cáncer y que permanezcan presentes a lo largo de toda la enfermedad?
El equipo estudió un tipo de cáncer poco frecuente causado por una fusión génica específica e identificó una proteína llamada GPNMB cuya expresión era elevada y constante en todas las muestras tumorales. A continuación, desarrollaron una terapia CAR-T dirigida contra esta diana, la sometieron a pruebas exhaustivas en modelos de laboratorio y pasaron a realizar el primer ensayo clínico en seres humanos.
Un artículo independiente de la sección «News & Views» que acompaña a este estudio lo describe como un paso importante, ya que la identificación de dianas adecuadas sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo de terapias CAR-T para tumores sólidos. Curiosamente, también destaca un estudio independiente sobre el glioblastoma que identificó de forma independiente la GPNMB como una diana prometedora para las terapias CAR-T, lo que refuerza la confianza en que esta proteína merece una investigación más exhaustiva.
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