Los análisis de biomarcadores avanzan más rápido que nunca. ¿Está Europa a la altura?

Publicado: 20 de junio de 2026 | Tiempo de lectura: 8 minutos

¿Por qué las pruebas de biomarcadores están cobrando tanta importancia en el cáncer de pulmón?

Durante muchos años, los análisis de biomarcadores se consideraban una parte especializada de la atención del cáncer de pulmón, asociada principalmente a la enfermedad en estadio avanzado y a un número reducido de tratamientos dirigidos. Eso ya no es así. Hoy en día, influyen cada vez más en las decisiones sobre cirugía, terapias dirigidas, inmunoterapia, seguimiento de las recidivas y acceso a ensayos clínicos, y están cobrando mayor relevancia tanto en la enfermedad en estadio avanzado como en las fases más tempranas.

La ciencia avanza rápidamente en este ámbito. Siguen apareciendo nuevos biomarcadores, las tecnologías de diagnóstico se vuelven cada vez más sofisticadas, se están generalizando los análisis de sangre y los tratamientos guiados por biomarcadores se están aplicando en fases más tempranas de la enfermedad. Todo ello apunta a una realidad muy clara: el acceso al tratamiento comienza con el acceso a las pruebas de diagnóstico.

¿Qué está cambiando en los análisis de biomarcadores?

Varios acontecimientos ocurridos en los últimos 18 meses ponen de manifiesto la rapidez con la que está evolucionando este ámbito:

  • Las pruebas de biomarcadores se están extendiendo a las fases más tempranas de la enfermedad

  • Mayor uso de la secuenciación de última generación (NGS) integral

  • El creciente interés por la secuenciación del ARN, junto con las pruebas de ADN

  • Ampliación de las pruebas de biopsia líquida y de ADN tumoral circulante (ctDNA)

  • Nuevas pruebas que respaldan la repetición de las pruebas ante la progresión de la enfermedad

  • Una lista cada vez más amplia de biomarcadores aplicables y tratamientos dirigidos

En conjunto, estos cambios están modificando las expectativas sobre cómo debe ser una buena prueba de biomarcadores.

Las pruebas de biomarcadores ya no se limitan al cáncer de pulmón en estadio avanzado

Uno de los cambios más evidentes de los últimos tiempos es el papel cada vez más importante que desempeñan las pruebas de biomarcadores en el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) resecable y en estadios tempranos.

En junio de 2026, la Red Nacional Integral del Cáncer (NCCN) actualizó sus directrices sobre el cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC) (versión 6.2026) para recomendar la realización de pruebas de fusión RET como parte de la evaluación de biomarcadores en pacientes con enfermedad resecable o en estadio temprano, así como para recomendar el selpercatinib en pacientes elegibles con enfermedad en estadio temprano y fusión RET positiva. La actualización se produce tras los resultados positivos del ensayo de fase III LIBRETTO-432, que demostró que el selpercatinib adyuvante mejoraba significativamente la supervivencia libre de eventos en el CPCNP con fusión RET tras un tratamiento local definitivo.

Las implicaciones van más allá de RET. A medida que las terapias más específicas se aplican en fases más tempranas de la enfermedad, la identificación de biomarcadores antes o poco después de la cirugía pasa a formar parte de la toma de decisiones rutinaria, en lugar de ser una consideración que se plantea en fases avanzadas. El mismo patrón se observó con EGFR y ALK; RET se suma ahora a una lista cada vez mayor de alteraciones que determinan las decisiones terapéuticas fuera del contexto metastásico.

Más información: Cáncer de pulmón con fusión RET positiva: un campo transformado por la ciencia

¿Por qué se está convirtiendo en algo habitual la realización de pruebas exhaustivas de biomarcadores?

Históricamente, los análisis solían centrarse en un único biomarcador cada vez. Hoy en día, el debate gira en torno al perfil genómico integral mediante NGS, que evalúa numerosos biomarcadores a partir de una sola muestra, en lugar de analizar una alteración cada vez. La razón es sencilla: el número de biomarcadores clínicamente relevantes no deja de crecer.

Los paneles de biomarcadores actuales pueden incluir:

  • EGFR

  • ALK

  • ROS1

  • RET

  • Exón 14 del gen MET

  • KRAS G12C

  • BRAF V600E

  • HER2

  • NTRK

  • NRG1

Los investigadores siguen identificando mecanismos de resistencia y biomarcadores emergentes que pueden influir en las decisiones terapéuticas o en la idoneidad para participar en ensayos clínicos. A medida que se amplía la lista de opciones terapéuticas, también se refuerza el argumento a favor de realizar pruebas exhaustivas en lugar de selectivas.

Sin embargo, el perfil genómico es solo una de las vertientes de las pruebas de biomarcadores. Junto a él se encuentra el PD-L1 (ligando 1 de muerte programada), una proteína que se mide en la superficie de las células tumorales, en lugar de un cambio en el ADN que contienen. Se evalúa mediante inmunohistoquímica, en lugar de mediante secuenciación, y responde a una pregunta diferente. Mientras que el panel genómico apunta hacia las terapias dirigidas, el PD-L1 apunta hacia la inmunoterapia, y el porcentaje de células tumorales que expresan la proteína ayuda a indicar quiénes tienen más probabilidades de beneficiarse y si la inmunoterapia debe administrarse sola o junto con la quimioterapia.

Por eso las guías recomiendan realizar pruebas de PD-L1 en todos los casos de cáncer de pulmón no microcítico, y no solo en aquellos en los que se está considerando un tratamiento dirigido. En la práctica, un análisis exhaustivo implica realizar ambas pruebas simultáneamente: pruebas genómicas para detectar alteraciones que justifiquen una intervención y pruebas de PD-L1 para orientar la inmunoterapia. Si se realiza una sin la otra, se pierde parte del panorama general.

Fuente: NCCN Guidelines Insights: Cáncer de pulmón de células no pequeñas, versión 7.2025 (JNCCN)
Guías de práctica clínica de la NCCN en oncología: Cáncer de pulmón de células no pequeñas

Más información: Por qué las pruebas de biomarcadores deberían serrutinarias en todos los casos de CPCNP

¿Se están pasando por alto algunos biomarcadores sobre los que se puede actuar?

Según sugieren investigaciones recientes, a veces la respuesta es sí. Un estudio publicado en la revista *Lung Cancer* analizó 1.536 casos de CPCNP no escamoso e identificó fusiones del gen NRG1 en 12 casos (0,8 %). Las estimaciones anteriores situaban esta cifra entre el 0,2 % y el 0,3 %.

La diferencia parece pequeña, pero las fusiones del gen NRG1 son alteraciones que pueden influir en el tratamiento, y actualmente existen opciones terapéuticas dirigidas disponibles en algunos contextos. Este hallazgo plantea una pregunta clave para cualquier programa de pruebas: ¿detectan los enfoques actuales todas las alteraciones que podrían influir en la decisión terapéutica?

¿Por qué está cobrando cada vez más importancia la secuenciación del ARN?

El estudio NRG1 pone de manifiesto otra tendencia. Los expertos se preguntan cada vez más no solo si se han realizado pruebas, sino también cómo se han llevado a cabo. Muchas pruebas genómicas se centran principalmente en el ADN, pero algunas fusiones génicas son difíciles de detectar únicamente con pruebas de ADN. La secuenciación del ARN puede mejorar la detección de determinados cánceres provocados por fusiones e identificar alteraciones que, de otro modo, podrían pasarse por alto.

Esto no significa que las pruebas de ADN sean inadecuadas. Lo que sí significa es que las estrategias de análisis siguen evolucionando y que la elección de la plataforma puede determinar los resultados obtenidos. Para los sistemas sanitarios que trabajan para ampliar el acceso a la medicina de precisión, es probable que la secuenciación del ARN cobre mayor importancia.

Esta misma laguna se observa ahora en los análisis basados en sangre. Cuando la Sociedad Americana de Oncología Clínica publicó su guía de 2026 sobre las pruebas de ADN libre circulante (ctDNA), un médico señaló que se centraba en el ADN y apenas mencionaba el ARN tumoral circulante (ctRNA), que puede detectar fusiones que las pruebas de ADN pasan por alto. Un estudio prospectivo en pacientes con CPCNP metastásico no escamoso cuantificó este dato: añadir el ARN tumoral circulante (ctRNA) a una biopsia líquida de ADN tumoral circulante (ctDNA) aumentó la detección de reordenamientos genéticos confirmados mediante NGS en tejido en un 28,6 % en comparación con el uso exclusivo del ctDNA.

El estudio evaluó una única plataforma comercial y fue financiado por la empresa fabricante de la misma; los autores señalan que es posible que sus conclusiones no sean extrapolables a otras plataformas de biopsia líquida. No obstante, apunta en la misma dirección que los datos de los tejidos. Tanto en el tejido como en la sangre, la forma en que se analiza una muestra puede determinar si se detecta una fusión.

Fuente: Samol J, et al. Estudio prospectivo multicéntrico para evaluar una biopsia líquida combinada de ADN tumoral circulante y ARN tumoral circulante en el cáncer de pulmón no microcítico metastásico (LIQUIK). JCO Precision Oncology, 2025.

¿Cómo está cambiando la biopsia líquida el tratamiento del cáncer de pulmón?

La biopsia líquida se ha convertido en uno de los ámbitos que más rápido evoluciona en este campo. En lugar de analizar tejido, examina el ADN tumoral circulante (ctDNA) presente en una muestra de sangre. En un principio se utilizaba como alternativa en los casos en los que las muestras de tejido eran escasas, pero su aplicación se ha ampliado considerablemente.

Hoy en día, la biopsia líquida se utiliza para:

  • Identificar biomarcadores que permitan actuar

  • Detectar los mecanismos de resistencia

  • Ayuda en la elección del tratamiento

  • Hacer un seguimiento de la evolución de la enfermedad

  • Evaluar la enfermedad residual mínima

  • Evaluar el riesgo de recidiva

En muchos contextos, actualmente se considera un complemento de los análisis de tejidos, más que un sustituto de los mismos.

En junio de 2026, la Sociedad Americana de Oncología Clínica publicó su primera guía de práctica clínica sobre las pruebas de ADN libre circulante (ctDNA) en tumores sólidos y linfomas, en la que se establece el lugar que ocupa esta prueba. La guía respalda el uso del ctDNA cuando la biopsia de tejido resulta difícil, arriesgada o demasiado lenta, o cuando así lo exige la indicación aprobada de un fármaco, y aconseja confirmar los resultados negativos o no concluyentes mediante un análisis de tejido. La guía reconoce abiertamente que, si bien la validez clínica de la prueba está bien establecida, la evidencia de que actuar en función de los resultados mejore los resultados clínicos sigue siendo limitada, y desaconseja el uso del ADN libre circulante como sustituto general del análisis tisular.

Fuente: Lockwood et al., JCO Oncology Practice, 2026 (DOI 10.1200/OP-26-00311)

¿Pueden los análisis de sangre predecir una recidiva tras la cirugía?

Uno de los avances más destacados de 2026 tiene que ver con el ADN libre circulante (ctDNA) en la enfermedad en fase temprana. Un estudio prospectivo realizado con 153 personas con cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC) en estadio clínico I, publicado en la revista *Journal of Thoracic Oncology*, reveló que la presencia de ADN libre circulante detectable antes de la cirugía se asociaba con un riesgo significativamente mayor de recidiva. La supervivencia global sin recidiva a los dos años fue del 84,2 %, cifra que descendió al 69,1 % entre los pacientes con ADN libre circulante detectable antes de la cirugía.

Los resultados sugieren que el ADN libre circulante (ctDNA) podría ayudar a identificar a las personas que podrían beneficiarse de un seguimiento más estrecho o de un tratamiento adicional. Es necesario seguir investigando, pero estudios como este demuestran que las pruebas de biomarcadores van más allá de la mera selección del tratamiento.

¿Podrían los análisis de sangre ayudar a detectar el cáncer de pulmón años antes del diagnóstico?

Los investigadores también están estudiando si los biomarcadores sanguíneos podrían contribuir a una detección más precoz y a la predicción del riesgo. Un importante estudio publicado en la revista *Cell* analizó los datos de proteínas plasmáticas de más de 48 000 participantes e identificó una firma de 14 proteínas en la sangre que podría indicar un futuro diagnóstico de cáncer de pulmón con más de cinco años de antelación. Esta firma se mantuvo en múltiples poblaciones, incluidas personas que normalmente no se considerarían de alto riesgo.

Aunque este enfoque sigue siendo experimental, pone de manifiesto hasta qué punto la ciencia de los biomarcadores está yendo más allá de la selección de tratamientos, para adentrarse en la predicción de riesgos y la prevención.

Más información: Un análisis de sangre permite predecir el cáncer de pulmón con cinco años de antelación

Otro estudio, publicado en JAMA en 2026, apunta en la misma dirección. Los investigadores validaron un análisis de sangre basado en proteínas, el modelo INTEGRAL-Risk, diseñado para identificar a las personas que deberían ser derivadas para someterse a un cribado pulmonar mediante TAC de baja dosis. Al derivar al mismo número de personas, el modelo detectó el 85 % de los cánceres de pulmón diagnosticados en el plazo de un año, frente al 63 % con los criterios de cribado actuales.

¿Hay más personas que se someten a pruebas de biomarcadores?

Hay noticias alentadoras al respecto. Datos recientes del mundo real sugieren que las tasas de realización de pruebas están mejorando. El estudio «MYLUNG Protocol 2», que analizó las pruebas de biomarcadores en el CPCNP metastásico en una red oncológica comunitaria de EE. UU., reveló lo siguiente:

  • El 98,8 % se sometió a pruebas para detectar al menos un biomarcador

  • El 79 % recibió al menos un resultado antes del tratamiento de primera línea

  • El uso de la secuenciación de nueva generación (NGS) aumentó considerablemente en comparación con informes anteriores, pasando del 37 % al 73 %

Sin embargo, siguen existiendo deficiencias reales. No todo el mundo se ha sometido a las pruebas exhaustivas recomendadas por las directrices como debería, el acceso a las tecnologías avanzadas sigue siendo desigual y los plazos de entrega de los resultados varían de un sistema sanitario a otro.

Estas deficiencias son especialmente evidentes en Europa. El principio ya no ofrece dudas: tal y como señaló Matthew Smeltzer, autor principal de la encuesta mundial de 2024 de la IASLC, las pruebas de biomarcadores «ya no son algo que estaría bien que tuvieran los pacientes, sino que son realmente imprescindibles para todos ellos». El reto radica en su aplicación.

El análisis europeo de la encuesta, que abarca 497 respuestas de 31 países, pone de manifiesto la brecha existente entre lo que se cree y lo que se hace en la práctica. Si bien el 97 % de los encuestados europeos consideraba que las pruebas de biomarcadores influyen significativamente en los resultados, las pruebas de reflejo eran una práctica habitual solo para el 56 %, siendo el coste, el tiempo de respuesta y la calidad del tejido los principales obstáculos. El panorama estructural es aún más desolador: una evaluación de 2025 realizada por el consorcio PCM4EU reveló que, de los 14 países europeos encuestados, solo cuatro informaban de un acceso equitativo al diagnóstico molecular. E incluso cuando el acceso existe sobre el papel, su alcance varía. Una revisión realizada en once países europeos reveló que las pruebas predictivas figuran ahora en las directrices nacionales en casi todas partes, pero el grado de exhaustividad de esas recomendaciones y las terapias aprobadas que están realmente disponibles siguen variando de un país a otro.

¿Por qué el acceso sigue siendo uno de los mayores retos?

El progreso científico solo llega a las personas cuando las pruebas están disponibles, son asequibles y se realizan de forma sistemática. En toda Europa, esto aún no es así. El acceso sigue siendo desigual en lo que respecta a la secuenciación de nueva generación (NGS) completa, la secuenciación de ARN, la biopsia líquida, los conocimientos especializados en patología molecular y las terapias dirigidas basadas en los resultados de los biomarcadores. La consecuencia es que las personas con el mismo diagnóstico pueden enfrentarse a opciones muy diferentes en función del lugar donde vivan.

Para Lung Cancer Europe, este aspecto ocupa un lugar central en la agenda sobre el acceso a la atención sanitaria. Las pruebas no son simplemente un proceso de laboratorio. Son la puerta de entrada al tratamiento, a la participación en ensayos clínicos y a la medicina de precisión.

Más información: Se pone en marcha el proyecto piloto FAST NGS en el Hospital Metaxa de Grecia

¿En qué deberían centrarse ahora los defensores de esta causa, los responsables políticos y los profesionales sanitarios?

Se están perfilando varias prioridades:

  • Ampliar el acceso a pruebas exhaustivas de secuenciación de nueva generación (NGS)

  • Mejorar el acceso a la secuenciación de ARN cuando sea pertinente

  • Fomentar el uso responsable de la biopsia líquida

  • Reducción de los plazos de entrega

  • Fomentar la repetición de las pruebas cuando sea clínicamente adecuado

  • Mejorar la cobertura de los gastos de diagnóstico

  • Vincular los procesos de pruebas al acceso al tratamiento

  • Reducir las desigualdades entre países y regiones

A medida que avancen las pruebas de biomarcadores, el acceso a dichas pruebas determinará cada vez más el acceso al propio tratamiento.

De cara al futuro

Las pruebas de biomarcadores ya no son un ámbito minoritario dentro de la atención del cáncer de pulmón. En la actualidad, están presentes en todo el proceso, desde el diagnóstico y la cirugía hasta la selección del tratamiento, el seguimiento de las recidivas y el acceso a los ensayos clínicos. La ciencia sigue avanzando, las tecnologías siguen mejorando y la lista de biomarcadores utilizables sigue creciendo. El reto para Europa es garantizar que el acceso a estas pruebas avance al mismo ritmo.

Más información

Por qué las pruebas de biomarcadores deberían ser rutinarias en todos los casos de cáncer de pulmón no microcítico

Cáncer de pulmón con fusión RET positiva: un campo transformado por la ciencia

Se pone en marcha el proyecto piloto FAST NGS en el Hospital Metaxa de Grecia

Una mutación del cáncer de pulmón que se ha resistido al tratamiento durante décadas podría tener por fin un fármaco

Un análisis de sangre permite predecir el cáncer de pulmón con cinco años de antelación

Fuentes

Estudio sobre la fusión NRG1

Araújo BJ y cols. Mayor detección de fusiones del gen NRG1 en el cáncer de pulmón no microcítico no escamoso mediante la secuenciación combinada de ADN y ARN en una cohorte del mundo real. Lung Cancer, 2026.

Estudio sobre la recurrencia del ADN libre circulante (ctDNA)

Matsui Y et al. Importancia pronóstica del ADN tumoral circulante preoperatorio en el cáncer de pulmón no microcítico en estadio clínico I. Journal of Thoracic Oncology, 2026.

Protocolo MYLUNG 2

Morgensztern D et al. Patrones de análisis de biomarcadores y selección del tratamiento en el cáncer de pulmón no microcítico metastásico: resultados del protocolo MYLUNG 2. JCO Precision Oncology, 2026.

Actualización de las directrices de la NCCN (RET)

Red Nacional Integral contra el Cáncer (NCCN). Directrices sobre el cáncer de pulmón de células no pequeñas, versión 6.2026. Actualizadas en junio de 2026.

Novedades sobre el cáncer de pulmón en ASCO 2026

Bryant Furlow. ASCO 2026: Los estudios tienen como objetivo ampliar las opciones terapéuticas para el cáncer de pulmón. Cancer Therapy Advisor, 11 de junio de 2026.

Estudio de predicción del riesgo celular

Pandya T, Zagorulya M, Leung MM, et al. Señales plasmáticas de la promoción de tumores pulmonares para la prevención molecular del cáncer. Cell, 2026.

Anterior
Anterior

Cáncer de pulmón de aparición precoz: ¿por qué se diagnostican cada vez más casos en adultos jóvenes?

Siguiente
Siguiente

Cáncer de pulmón y salud cardíaca: comprender la relación bidireccional