El momento en que se presta la atención es tan importante como lo que ocurre: argumentos a favor de los objetivos con plazos concretos en el cáncer de pulmón
Un nuevo informe de la Red de Políticas sobre el Cáncer de Pulmón (Lung Cancer Policy Network) sostiene que establecer plazos claros y cuantificables en todas las etapas del tratamiento del cáncer de pulmón podría reducir los retrasos y salvar vidas. A continuación explicamos por qué este informe guarda una relación directa con nuestro trabajo y con las personas que viven con cáncer de pulmón en toda Europa.
El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en todo el mundo. En 2022, se diagnosticaron alrededor de 2,5 millones de casos y fallecieron 1,8 millones de personas. Se prevé que, para 2050, estas cifras alcancen los 4,6 millones de nuevos casos y casi 3,6 millones de fallecimientos. Detrás de estas cifras se esconde un problema que a menudo se pasa por alto: no solo se trata de si las personas reciben una buena atención, sino también de la rapidez con la que la reciben. Se producen retrasos en todas las fases, desde el reconocimiento de los síntomas y la actuación ante un hallazgo fortuito, hasta la confirmación del diagnóstico y el inicio del tratamiento. Cada retraso puede limitar las opciones de tratamiento disponibles para el paciente y reducir sus posibilidades de supervivencia.
La Red de Políticas sobre el Cáncer de Pulmón, de la que forma parte Lung Cancer Europe, ha presentado una respuesta clara en su nuevo informe de políticas sobre los objetivos con plazos concretos para la atención del cáncer de pulmón.
Qué son los objetivos con plazos y por qué resultan útiles
El argumento central es sencillo. Los sistemas sanitarios deberían establecer objetivos con plazos concretos: plazos específicos y cuantificables para cada etapa del proceso, recogidos en las guías clínicas y en los planes nacionales contra el cáncer, con una clara rendición de cuentas en caso de incumplimiento. El informe no prescribe cifras exactas, que deben reflejar los recursos y las estructuras de cada país. Lo que defiende es que los objetivos deben existir, y que con demasiada frecuencia no es así.
Cuando existen, pueden funcionar. En una clínica canadiense, un proceso de triaje rediseñado redujo la espera media para obtener un diagnóstico de 38 a 23 días, y para una tomografía por emisión de positrones (PET), de 38,5 a menos de 16 días. La Guía Nacional Óptima para el Cáncer de Pulmón de Inglaterra establece unas expectativas igualmente claras: una tomografía computarizada en un plazo de 72 horas desde la derivación, un estudio completo en un plazo de 14 días y el primer tratamiento en un plazo de 49 días desde la derivación.
La dificultad radica en que, con frecuencia, no se cumplen los objetivos y, en gran parte de Europa, ni siquiera se establecen. En Inglaterra, el objetivo de 62 días desde la derivación hasta el tratamiento no se ha cumplido a nivel nacional desde hace más de una década. Muchas guías europeas sobre el cáncer de pulmón no establecen ningún plazo para la derivación diagnóstica, y la guía de 2023 de la Sociedad Respiratoria Europea destaca la importancia de reducir los retrasos, pero no llega a recomendar objetivos específicos. Esa laguna supone una oportunidad política, no solo técnica.
Los retrasos no se perciben de la misma manera
Los tiempos de espera afectan con mayor dureza a las personas que menos pueden soportarlos. El informe muestra que el lugar de residencia, los ingresos y el sexo pueden influir en la duración de la espera. En Hungría, se ha constatado que las mujeres esperan más tiempo que los hombres para recibir atención por cáncer de pulmón. En Serbia, donde el cáncer de pulmón es actualmente la principal causa de incidencia y mortalidad por cáncer en el país, las pruebas moleculares solo están disponibles en tres centros certificados de todo el país, y muchas personas se ven obligadas a pagarlas de su propio bolsillo porque el sistema público no da abasto. Dos de los cuatro centros universitarios de neumología de Serbia han comenzado a introducir objetivos temporales, una medida que, según el informe, debería extenderse a todo el país.
Reducir estas desigualdades en toda Europa es una de nuestras principales prioridades. Los objetivos con plazos concretos, aplicados de forma equitativa y supervisados con datos fiables, constituyen una herramienta práctica para lograrlo.
El momento oportuno determina quién se beneficia de la innovación
La rapidez también determina si las personas pueden beneficiarse en absoluto de los avances. El tratamiento moderno del cáncer de pulmón suele depender de las pruebas de biomarcadores para asignar a cada persona una terapia dirigida, y cuando esas pruebas se retrasan, la oportunidad puede desaparecer. El informe señala que solo el 60 % de las pruebas genómicas en Inglaterra se entregan a tiempo. Los retrasos pueden hacer que las personas tengan que esperar para iniciar el tratamiento y, en algunos casos, afectar al acceso a las terapias dirigidas, cuyo uso está restringido por las normas de financiación al ámbito de primera línea.
Garantizar un acceso oportuno y equitativo a las pruebas de biomarcadores es una de nuestras principales reivindicaciones, y figura en nuestra Carta como una norma que toda persona afectada por el cáncer de pulmón debería poder esperar. Un tratamiento que existe pero que llega demasiado tarde no sirve de nada a nadie.
La misma lógica se aplica a la atención especializada. La revisión coordinada por parte de un equipo multidisciplinar es fundamental para tomar decisiones terapéuticas oportunas y precisas, pero aún está lejos de ser una práctica generalizada. Hacer que la revisión multidisciplinar forme parte de forma habitual de cada nuevo diagnóstico es tanto un compromiso de la Carta como una de las formas más seguras de garantizar que las personas avancen por la vía asistencial sin retrasos evitables.
El marco ya existe
El mensaje del informe coincide plenamente con el nuestro: una atención más rápida no es un lujo, sino un indicador del buen funcionamiento de un sistema sanitario. Europa ya cuenta con la estructura necesaria para actuar. El Plan Europeo contra el Cáncer establece objetivos en materia de cáncer con plazos claros, y la resolución de la OMS sobre la salud pulmonar le da un respaldo adicional. Convertir esa ambición en objetivos con plazos concretos, cuantificables y sujetos a rendición de cuentas para el cáncer de pulmón significaría diagnósticos más tempranos, más opciones de tratamiento y menos personas cuyo estado se agrava mientras esperan.
Para los millones de personas que se enfrentarán al cáncer de pulmón en los próximos años, el momento en que reciban tratamiento será determinante para decidir cuántas de ellas sobrevivirán a la enfermedad.
El informe de políticas completo está disponible en la Red de Políticas sobre el Cáncer de Pulmón.
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