Posición de Lung Cancer Europe sobre la inteligencia artificial en la atención del cáncer de pulmón
La inteligencia artificial se está integrando en la asistencia sanitaria, incluida la atención al cáncer de pulmón, desde la ayuda en el análisis de pruebas de imagen hasta el apoyo a la detección precoz. Si se utiliza correctamente, podría ayudar a las personas afectadas por el cáncer de pulmón. Si se utiliza de forma inadecuada, podría causar daños. Hoy publicamos nuestra declaración de posición, en la que se establece cómo debe ser una IA responsable en la atención al cáncer de pulmón.
Nuestra postura se basa en tres principios.
La confianza en la IA hay que ganársela, no se puede dar por sentada
Una confianza insuficiente frena el uso de herramientas que podrían ser de ayuda. Por el contrario, una confianza excesiva, depositada en una IA cuyos límites no se comprenden, puede resultar igual de perjudicial. La confianza debe basarse en la transparencia, las pruebas y la honestidad sobre lo que una herramienta puede y no puede hacer.
La inteligencia artificial debería servir de apoyo a los profesionales sanitarios, no sustituirlos.
El conocimiento, el criterio y la empatía humanos siguen siendo el eje central de la atención sanitaria. La inteligencia artificial puede ayudar, pero la decisión final recae en el equipo clínico.
La participación basada en la experiencia vivida significa participar, no solo que te lo pidan
Las personas afectadas por el cáncer de pulmón deberían participar en la decisión sobre qué problemas se resuelven mediante la inteligencia artificial, evaluar si las respuestas satisfacen las necesidades reales y comprobar si las herramientas cumplen lo prometido.
No se trata de estándares que solo exigimos a los demás. A través de nuestro trabajo en los proyectos IDERHA e i3Lung, nuestra investigación sobre los modelos de lenguaje a gran escala en la toma de decisiones clínicas y el desarrollo de nuestro propio asistente de información basado en IA, nos exigimos a nosotros mismos el mismo nivel de exigencia.
La inteligencia artificial en el tratamiento del cáncer de pulmón avanza a gran velocidad. El reto que tenemos por delante es aplicarla de forma adecuada en beneficio de las personas afectadas.