El cáncer de pulmón y la innovación en la lucha contra el cáncer: por qué Europa debe proteger los avances
Una nueva era en el tratamiento del cáncer de pulmón
Los avances en el tratamiento del cáncer de pulmón se producen a un ritmo más rápido de lo que mucha gente cree.
Durante la última década, los avances en la ciencia y los tratamientos han comenzado a cambiar las posibilidades de las personas diagnosticadas con la enfermedad. Las terapias dirigidas están mejorando los resultados en algunas personas cuyo cáncer presenta mutaciones genéticas específicas. Las pruebas de biomarcadores están ayudando a los médicos a comprender qué tratamientos pueden funcionar mejor para cada persona. La inmunoterapia ha transformado la atención sanitaria de muchas personas con enfermedad avanzada, mientras que nuevos enfoques —como los conjugados de anticuerpos y fármacos y las vacunas terapéuticas contra el cáncer— están avanzando en la investigación y los ensayos clínicos.
Por qué el reto sigue siendo urgente
El cáncer de pulmón sigue siendo uno de los mayores retos oncológicos de Europa y continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en todo el continente, responsable de cientos de miles de fallecimientos cada año. A muchas personas se les diagnostica en una fase avanzada, cuando las opciones de tratamiento pueden ser más limitadas y las tasas de supervivencia más bajas. Para las personas que padecen cáncer de pulmón y sus familias, el impacto puede ser devastador desde el punto de vista físico, emocional y económico.
Sin embargo, también hay motivos para la esperanza. Cada vez hay más personas que viven más tiempo de lo que habría parecido posible hace poco. El diagnóstico precoz, los mejores métodos de detección y los tratamientos más personalizados están empezando a cambiar las expectativas en torno a la atención sanitaria y la supervivencia. En algunos países, el cáncer de pulmón se considera cada vez más una enfermedad que se puede controlar a lo largo del tiempo, en lugar de una sentencia de muerte inmediata.
Pero el progreso científico no implica automáticamente un progreso para todos.
En toda Europa, las personas afectadas por el cáncer de pulmón siguen enfrentándose a importantes desigualdades en la atención sanitaria. El acceso a los programas de cribado varía considerablemente de un país a otro. Algunas personas sufren retrasos en el diagnóstico o en las pruebas de biomarcadores, lo que puede afectar a las decisiones terapéuticas. El acceso a los ensayos clínicos es desigual, y puede ocurrir que los medicamentos más nuevos estén disponibles rápidamente en un sistema sanitario, mientras que en otro sigan estando fuera del alcance de los pacientes.
Para las personas con cáncer de pulmón, estas diferencias no son meros problemas políticos abstractos. Pueden determinar si una persona recibe el tratamiento adecuado en el momento oportuno, si tiene acceso a terapias innovadoras y, en última instancia, si tiene más posibilidades de sobrevivir.
La política europea contra el cáncer no debe limitarse únicamente a la financiación de la investigación, las estrategias de inversión o la planificación de los sistemas sanitarios. Debe centrarse en garantizar que la innovación llegue a las personas con la rapidez suficiente para marcar una diferencia significativa en sus vidas. Y en asegurar que los avances científicos no se concentren únicamente en un pequeño número de países o centros especializados. Debemos mantener este impulso en un momento en el que los sistemas sanitarios de toda Europa se ven sometidos a una presión cada vez mayor.
La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto lo vulnerables que pueden ser los servicios oncológicos ante las interrupciones. En muchos países se suspendieron los programas de detección precoz, se retrasaron los diagnósticos y se interrumpieron las vías de tratamiento. Al mismo tiempo, Europa se enfrenta a retos más amplios, como la escasez de personal, el aumento de los costes sanitarios y la creciente competencia mundial en materia de innovación médica.
Por eso, el nuevo documento de orientación, «Europa en una encrucijada: garantizar un liderazgo duradero en la atención oncológica y la innovación», resulta tan relevante para el cáncer de pulmón.
Este documento, impulsado y financiado por AstraZeneca, y elaborado en colaboración con expertos en cáncer, defensores de los derechos de los pacientes y responsables políticos de toda Europa, analiza qué medidas debe adoptar Europa a partir de ahora para proteger los avances en la atención oncológica, ahora que el Plan Europeo contra el Cáncer se acerca a su fin en 2027.
El documento sostiene que Europa no puede permitirse caer en la complacencia. Aunque se han logrado avances importantes gracias al Plan Europeo contra el Cáncer, aún queda mucho por hacer para garantizar que la innovación se traduzca en mejores resultados para las personas con cáncer en todos los Estados miembros. Esto incluye reforzar la colaboración en materia de investigación, mejorar el acceso a los diagnósticos y tratamientos, apoyar los ensayos clínicos y garantizar que los sistemas sanitarios estén preparados para ofrecer una atención oncológica cada vez más personalizada.
Para la comunidad de pacientes con cáncer de pulmón, estas prioridades revisten una importancia especial. Las pruebas de biomarcadores, por ejemplo, son hoy en día fundamentales para muchas decisiones terapéuticas, pero su acceso y calidad pueden variar considerablemente en toda Europa. Sin pruebas oportunas y precisas, los pacientes pueden perder la oportunidad de recibir tratamientos que podrían beneficiarles. Del mismo modo, el acceso a la atención multidisciplinar, a los conocimientos especializados y a las vías de tratamiento modernas sigue siendo desigual.
Las organizaciones de pacientes también tienen un papel fundamental que desempeñar. Las personas afectadas por el cáncer de pulmón aportan una experiencia vivida que puede contribuir a la elaboración de mejores políticas y sistemas sanitarios. Deben desempeñar un papel esencial en los debates sobre el acceso, la calidad de la atención, las prioridades de investigación y las barreras a las que siguen enfrentándose las personas.
Para Lung Cancer Europe, el mensaje es claro: Europa debe seguir marcando el ritmo en la atención oncológica, de modo que la innovación llegue a las personas de forma más rápida y equitativa.