Los fármacos con GLP-1 y el cáncer de pulmón: lo que muestran los datos de la ASCO 2026 y lo que no muestran
Una nueva investigación presentada en el Congreso Anual de la ASCO de 2026, celebrado en Chicago, ha reavivado el interés por saber si los fármacos GLP-1 —medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y controlar el peso, conocidos por nombres comerciales como Ozempic, Wegovy y Mounjaro— podrían desempeñar algún papel en el cáncer. Los primeros indicios en relación con el cáncer de pulmón apuntan a una progresión más lenta en personas a las que ya se les ha diagnosticado la enfermedad. Esto no constituye una prueba de que estos fármacos prevengan el cáncer de pulmón.
Este artículo expone lo que revelan los datos, cuáles son sus limitaciones y qué implicaciones tiene todo ello para las personas que padecen cáncer de pulmón en la actualidad.
Conclusiones del estudio
El análisis más comentado es el resumen 3143 de la ASCO, dirigido por Mark David Orland, de la Clínica Cleveland. En él se utilizaron historiales médicos reales para comparar dos grupos de personas que comenzaron a tomar un medicamento para la diabetes tras un diagnóstico de cáncer. Un grupo comenzó a tomar un fármaco GLP-1, como semaglutida, tirzepatida, liraglutida o dulaglutida. El otro grupo comenzó a tomar un inhibidor de la DPP-4, una clase más antigua de fármacos para la diabetes también conocida como gliptina.
El grupo emparejado por propensión incluía a 12 112 personas con siete tipos diferentes de cáncer, todas ellas en estadio 1, 2 o 3. Los datos procedían de la Red de Investigación en Salud Global TriNetX. Los investigadores emparejaron los dos grupos en función de factores como el índice de masa corporal, el tabaquismo, otras afecciones de salud, la frecuencia de las pruebas de detección del cáncer y el tratamiento oncológico. A continuación, hicieron un seguimiento para determinar quiénes desarrollaron la enfermedad en estadio 4.
En el caso del cáncer de pulmón no microcítico, la progresión al estadio 4 se produjo en el 10 % del grupo tratado con GLP-1, frente al 22 % del grupo tratado con gliptinas. El cáncer de pulmón fue uno de los cuatro tipos en los que la reducción fue estadísticamente significativa. Los demás fueron el cáncer de mama, el colorrectal y el de hígado, con reducciones de entre el 38 % y el 50 % en la probabilidad de enfermedad avanzada. En el caso del cáncer de próstata, de páncreas y de riñón, el grupo tratado con GLP-1 presentó menos metástasis, pero la diferencia no fue estadísticamente significativa.
Una posible señal biológica
El mismo grupo de investigación también analizó muestras tumorales. Las personas cuyos tumores presentaban una elevada expresión del receptor de GLP-1 tenían un riesgo de mortalidad general un 33 % menor, y un riesgo un 45 % menor en el caso del cáncer de mama. Esto apunta a una posible función biológica, más que a una simple coincidencia. Sigue siendo una hipótesis que deberá contrastarse mediante estudios adicionales.
La progresión no es lo mismo que la prevención
Esta es la distinción que hay que tener en cuenta. Los resultados sobre el cáncer de pulmón describen una progresión más lenta en las personas que ya padecen la enfermedad. No demuestran que los fármacos con GLP-1 reduzcan el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en primer lugar.
En un análisis independiente presentado en la misma reunión sí se abordó la prevención, pero en el caso del cáncer de mama, en lugar del de pulmón.
Dirigido por Elizabeth McDonald, de la Universidad de Pensilvania, y publicado en la revista JCO Oncology Practice, se trataba de un análisis retrospectivo de los historiales médicos de 111 646 mujeres de entre 45 y 80 años con sobrepeso que se sometían a pruebas de detección de cáncer de mama. Las mujeres que tomaban medicamentos con GLP-1 tenían aproximadamente un 30 % menos de probabilidades de que se les diagnosticara cáncer de mama.
Hay que interpretar esa cifra con cautela. En la comparación emparejada, el 1,62 % de las usuarias de GLP-1 recibieron un diagnóstico durante el periodo de estudio, frente al 2,31 % de las no usuarias. Esto supone una reducción relativa de aproximadamente el 30 %, pero una diferencia absoluta de menos de un punto porcentual, es decir, unos siete casos menos por cada 1.000 mujeres. El análisis retrospectivo de registros como este no permite establecer una relación de causa y efecto, ni separar el efecto del fármaco del de la pérdida de peso. Los fármacos de GLP-1 provocan la pérdida de peso, y el exceso de peso está, a su vez, relacionado con el riesgo de cáncer de mama, por lo que la menor incidencia podría deberse a la pérdida de peso más que al fármaco.
Analizar retrospectivamente datos como estos no permite establecer una relación de causa y efecto, ni separar el efecto del fármaco de la pérdida de peso. Los fármacos de GLP-1 provocan la pérdida de peso, y el sobrepeso está relacionado en sí mismo con el riesgo de cáncer de mama, por lo que la menor incidencia podría deberse a la pérdida de peso más que al fármaco. McDonald dejó claro que los resultados no confirman que los fármacos de GLP-1 prevengan el cáncer de mama.
En lo que respecta específicamente al cáncer de pulmón, aún no se ha respondido a la cuestión de la prevención. Los datos disponibles hasta ahora se refieren a la progresión de la enfermedad.
Por qué hay que actuar con cautela
Se trata de resultados preliminares, y el análisis fue de carácter observacional. No permite demostrar que los fármacos con GLP-1 ralentizaran directamente la progresión del cáncer.
El estudio se basó en una red de historiales médicos reales. Los investigadores compararon los dos grupos en función de numerosos factores, entre ellos el índice de masa corporal, el tabaquismo y otras afecciones de salud. Aun así, este tipo de análisis no puede tener en cuenta todos los factores que influyen en la evolución del cáncer, como la alimentación o la actividad física, y no permite establecer una relación de causa y efecto.
Los resultados también se refieren a un grupo concreto: personas con cáncer que, además, tomaban un medicamento para la diabetes. No pueden extrapolarse a la población general.
Los investigadores señalaron que ahora es necesario realizar ensayos controlados aleatorizados. Marcin Chwistek, experto en cuidados de apoyo de la ASCO en el Fox Chase Cancer Center, afirmó que lo que más destaca es la coherencia observada en todos los tipos de tumores, y que unos datos de esta envergadura justifican la realización de un ensayo prospectivo aleatorizado. En cuanto a la seguridad, los investigadores indicaron que las tasas de efectos secundarios fueron similares en ambos grupos, sin que se observara un aumento de la pancreatitis entre las personas que tomaban fármacos de GLP-1.
Qué significa esto para las personas que padecen cáncer de pulmón
Esta investigación no implica ningún cambio en el tratamiento actual. Nadie debe iniciar ni suspender ningún medicamento basándose en estos resultados. Las decisiones sobre los fármacos de GLP-1 deben tomarse junto con el equipo clínico, teniendo en cuenta el historial médico completo de la persona.
Los primeros datos son alentadores y, en la actualidad, existe un gran interés por este tema. Sin embargo, lo cierto es que se trata de una cuestión que merece la pena estudiar, no de una recomendación terapéutica.
Preguntas frecuentes
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No. Los datos presentados en la ASCO de 2026 se refieren a una progresión más lenta en personas que ya padecen cáncer en fase inicial, no a la prevención. Ningún estudio ha demostrado que los fármacos de GLP-1 impidan el desarrollo del cáncer de pulmón.
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No constituyen un tratamiento contra el cáncer de pulmón. Los datos son preliminares y de carácter observacional. Muestran una asociación con una progresión más lenta, pero no demuestran que los fármacos sean la causa de ello. Es necesario realizar ensayos controlados aleatorios antes de poder extraer ninguna conclusión.
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Nadie debería empezar a tomar ni dejar de tomar ningún medicamento basándose en estos resultados. Las decisiones sobre los fármacos de GLP-1 deben tomarse junto con el equipo clínico, teniendo en cuenta el historial médico completo de la persona.
Fuentes
La información sobre los conflictos de intereses de los autores de ambos estudios está disponible en coi.asco.org. El estudio sobre la progresión de la enfermedad no contó con financiación externa. El estudio sobre el cáncer de mama contó con el apoyo del Centro de Investigación e Innovación del Colegio Americano de Radiología, la Coalición contra el Cáncer de Mama de Pensilvania y el Centro Oncológico Abramson.