El cáncer de pulmón en las mujeres: lo que nos revelan la ASCO 2026 y un nuevo artículo de revisión publicado en *Nature*

Una mujer dirige una sesión de bienestar al aire libre al atardecer, de espaldas a la cámara, frente a dos mujeres que sonríen. Una imagen que representa la vida de las mujeres que conviven con el cáncer de pulmón y la superan.

La semana pasada ocurrieron dos cosas al mismo tiempo. La mayor conferencia oncológica del mundo, ASCO 2026, reunió a miles de investigadores y médicos en Chicago. Y la revista *Nature* publicó un suplemento de *Outlook* que incluía un artículo titulado: «El cáncer de pulmón en las mujeres se perfila como una enfermedad distinta».

Esa convergencia no fue una coincidencia. Reflejaba la dirección que está tomando la ciencia.

Una enfermedad que está cambiando

Durante décadas, el cáncer de pulmón se entendía principalmente desde la perspectiva de los hombres fumadores. Esa imagen ya no es precisa.

Los diagnósticos de cáncer de pulmón en mujeres menores de 50 años aumentaron un 50 % a nivel mundial entre 1990 y 2023. En Estados Unidos, la diferencia en la incidencia entre hombres jóvenes y mujeres jóvenes ha desaparecido casi por completo. Entre el 30 % y el 43 % de las muertes por cáncer de pulmón en mujeres jóvenes no presentan actualmente ningún factor de riesgo identificado.

No se trata de cambios insignificantes. Ponen de manifiesto que los sistemas actuales no están diseñados para detectar a este sector de la población.

Las mujeres que nunca han fumado tienen más del doble de probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón que los hombres que nunca han fumado. Las razones aún no se conocen del todo, pero cada vez hay más datos que apuntan a diferencias biológicas. Las mujeres con cáncer de pulmón presentan patrones de reparación del ADN diferentes a los de los hombres. Son más propensas a presentar mutaciones impulsoras en los genes EGFR y KRAS. El estrógeno endógeno podría desempeñar un papel en el desarrollo del tumor, aunque la investigación al respecto sigue siendo compleja y, en ocasiones, contradictoria. Las exposiciones ambientales, como el humo de segunda mano y la contaminación del aire interior provocada por los humos de la cocina, afectan de manera desproporcionada a las mujeres, lo que se debe, en parte, a que las tareas domésticas siguen estando distribuidas de forma desigual.

Nature Outlook: El cáncer de pulmón en las mujeres se perfila como una enfermedad diferenciada, 27 de mayo de 2026

Resumen 8603, Reunión Anual de la ASCO de 2026

Florez et al. El cáncer de pulmón en las mujeres: pasado, presente y futuro. Clinical Lung Cancer, 2024

¿A quién le corresponde?

Una investigación presentada en el congreso de la ASCO de 2026 confirma que el cáncer de pulmón de aparición temprana presenta un perfil distinto. Las personas diagnosticadas antes de los 50 años suelen ser mujeres, suelen no haber fumado nunca y suelen presentar mutaciones impulsoras tratables, como las del EGFR y el ALK. Además, suelen recibir el diagnóstico en estadio 4.

La edad media de los pacientes con cáncer de pulmón ALK-positivo es de 34 años. En el caso del ROS1, es de 36 años. Se trata de personas en edad laboral, muchas de ellas con responsabilidades familiares, y algunas que están pensando en formar una familia o que se encuentran en pleno proceso de hacerlo.

Este perfil no es nuevo para muchas personas que padecen cáncer de pulmón ni para las organizaciones que les prestan apoyo. Sin embargo, cada vez tiene mayor presencia en la literatura clínica.

Fuente: Estudio SPARK-Lung, resumen 8070, Reunión Anual de la ASCO de 2026

Un sistema de selección basado en datos incompletos

Los criterios actuales de cribado del cáncer de pulmón se basan principalmente en los antecedentes de tabaquismo. Se elaboraron a partir de datos procedentes, en su mayoría, de poblaciones masculinas. El ensayo NELSON, el mayor estudio europeo sobre el cribado del cáncer de pulmón, contó con una participación femenina de solo el 16 %.

Una nueva investigación realizada con una cohorte de casi un millón de personas muestra que los criterios basados en los antecedentes de tabaquismo excluyen sistemáticamente a las mujeres que corren un riesgo real, incluidas aquellas que nunca han fumado. Pasar de criterios basados en los paquetes-año a criterios basados en la duración del tabaquismo ampliaría la elegibilidad para el cribado en las mujeres del 55 % al 83,7 % en esa cohorte. Este problema estructural también existe en los programas de cribado europeos, aunque las cifras concretas procedan de una población estadounidense.

Fuente: Resumen 8004, Reunión Anual de la ASCO de 2026

La brecha en la representación en los juicios

Uno de los resultados más destacados sobre el cáncer de pulmón presentados en la ASCO 2026 procedía del ensayo HARMONi-6, que se presentó en la sesión plenaria. De sus 532 participantes, 494 eran hombres. El 7 % eran mujeres. Este fue uno de los resultados más destacados de uno de los foros más importantes del ámbito de la oncología.

Este no es un caso aislado. El análisis de los ensayos clínicos sobre el cáncer de pulmón no microcítico (NSCLC) realizados entre 2010 y 2020 reveló que solo el 38,7 % de los participantes eran mujeres. Por lo tanto, las guías de tratamiento se basan en gran medida en la evidencia generada en hombres. Las mujeres tienen un 25 % más de probabilidades que los hombres de sufrir efectos adversos graves derivados de la terapia dirigida y son significativamente más propensas a no notificarlos. La situación con la inmunoterapia es de nuevo diferente: los datos sugieren que los hombres obtienen un mayor beneficio de los inhibidores de puntos de control que las mujeres, y que las mujeres premenopáusicas corren un mayor riesgo de sufrir toxicidades relacionadas con el sistema inmunitario.

Estas diferencias son clínicamente significativas. Sin embargo, todavía no se tienen en cuenta de forma habitual a la hora de tomar decisiones terapéuticas.

Fuente: HARMONi-6, resumen LBA4, Reunión Anual de la ASCO de 2026

Vivir con cáncer de pulmón siendo mujer

Los retos no terminan con el diagnóstico. El 10.º Informe Anual de Lung Cancer Europe, el mayor estudio mundial jamás realizado sobre salud mental y cáncer de pulmón, lo documenta con datos europeos. Las mujeres que viven con cáncer de pulmón declararon tener una salud mental significativamente peor que los hombres: casi el 30 % declaró tener una salud mental de mala a moderada, en comparación con el 20 % de los hombres. Las mujeres tenían una probabilidad significativamente mayor de haber sido diagnosticadas con un trastorno de ansiedad (un 23 % frente al 13 % de los hombres) y se sentían menos capaces de gestionar el impacto emocional de su diagnóstico. Las mujeres también eran más propensas a sufrir un mayor impacto negativo en sus finanzas y en su vida laboral, y menos propensas a contar con alguien en quien poder confiar para recibir apoyo.

Las mujeres tienden más a retrasar la búsqueda de atención médica, en parte debido a sus responsabilidades de cuidado. También son más propensas a sufrir consecuencias económicas derivadas de un diagnóstico. La salud sexual es una de las fuentes de malestar más frecuentes entre las mujeres con cáncer de pulmón, aunque rara vez se aborda en el ámbito clínico.

En el caso de las mujeres más jóvenes, la relación entre el cáncer de pulmón y la fertilidad y la planificación familiar plantea cuestiones que la literatura clínica apenas está empezando a abordar. La incidencia del cáncer de pulmón diagnosticado durante el embarazo está aumentando. En la actualidad, hay menos de 100 casos confirmados en la literatura científica mundial publicada. Se está creando un registro europeo para recopilar estos datos, pero aún se encuentra en una fase inicial.

Lo que seguimos aprendiendo

El informe «Nature Outlook», publicado esta semana, describe el cáncer de pulmón en las mujeres como una neoplasia maligna en la que «siguen existiendo marcadas disparidades en materia de investigación, detección y tratamiento». El artículo aborda los factores de riesgo, la biología, las pruebas de detección, la respuesta al tratamiento y la supervivencia. Identifica en qué puntos se acumulan las diferencias a lo largo de todo el proceso y en qué casos las mujeres siguen quedando desatendidas.

Nos encontramos en una fase inicial a la hora de comprender por qué el cáncer de pulmón afecta de manera diferente a las mujeres y cuáles son las necesidades específicas de este colectivo en materia de investigación, práctica clínica y políticas. Es necesario profundizar en ese conocimiento, y para ello se necesitan datos a escala europea que sirvan de base.

 
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