Cáncer de pulmón y salud cardíaca: comprender la relación bidireccional
El cáncer de pulmón y las enfermedades cardiovasculares están más estrechamente relacionadas de lo que mucha gente cree.
Las investigaciones realizadas en los últimos años han dejado clara una cosa: la relación entre el cáncer de pulmón y la salud cardíaca es bidireccional. Las personas que ya padecen una enfermedad cardíaca tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón, y las personas a las que se les ha diagnosticado cáncer de pulmón tienen más probabilidades de desarrollar problemas cardíacos. Esto se debe en gran medida a los factores de riesgo que comparten ambas enfermedades y a los efectos de algunos tratamientos.
A medida que la supervivencia al cáncer de pulmón sigue mejorando, la salud cardíaca está cobrando cada vez más importancia en la atención a largo plazo.
Puntos clave
La relación entre el cáncer de pulmón y las enfermedades cardíacas es bidireccional.
El tabaquismo es el principal factor de riesgo común a ambas enfermedades.
Algunos tratamientos contra el cáncer de pulmón pueden afectar al corazón, por lo que cada vez es más habitual realizar un seguimiento.
Dado que cada vez más personas viven más tiempo tras el diagnóstico, la salud cardíaca a largo plazo forma parte del debate más amplio sobre la atención sanitaria.
¿Existe alguna relación entre las enfermedades cardíacas y el cáncer de pulmón?
Sí, y los datos recientes demuestran que funciona en ambos sentidos.
Un amplio estudio realizado con datos del Biobanco del Reino Unido, en el que se hizo un seguimiento de más de 450 000 personas, reveló que quienes padecían enfermedades cardiovasculares tenían un riesgo aproximadamente un 50 % mayor de desarrollar cáncer de pulmón de células no pequeñas (NSCLC) en comparación con las personas sin enfermedades cardíacas. Por otro lado, las personas a las que se les había diagnosticado cáncer de pulmón tenían más del doble de probabilidades de desarrollar posteriormente una enfermedad cardiovascular.
Un estudio publicado en 2025 en la revista JACC: CardioOncology refuerza esta idea. De entre todas las personas que padecen cáncer, aquellas con cáncer de pulmón presentan la tasa más alta de cardiopatías preexistentes en el momento del diagnóstico, así como el mayor riesgo de sufrir episodios cardiovasculares posteriormente. En un análisis a gran escala, se observó que aproximadamente una de cada cinco personas del grupo con cáncer de pulmón padecía enfermedad coronaria.
Esto no significa que una afección provoque directamente la otra. Tanto esa revisión como el estudio del Biobanco del Reino Unido apuntan a causas comunes, más que a una cadena directa de causa y efecto.
¿Por qué están relacionados el cáncer de pulmón y las enfermedades cardíacas?
Hay dos razones principales que explican la mayor parte de ese solapamiento.
Factores de riesgo comunes. El tabaquismo es, con diferencia, el más importante. Es una de las principales causas del cáncer de pulmón y un factor determinante de las enfermedades cardíacas, razón por la cual ambas afecciones suelen presentarse juntas. Otros factores comunes son la edad avanzada, la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad. Los factores sociales y económicos, como los ingresos y el acceso a la asistencia sanitaria, también influyen en el riesgo de padecer ambas enfermedades.
Biología común. La inflamación crónica y el estrés oxidativo, una especie de desgaste a nivel celular, influyen tanto en las enfermedades cardíacas como en el cáncer.
¿Cómo puede afectar al corazón el tratamiento del cáncer de pulmón?
Los tratamientos modernos contra el cáncer de pulmón son eficaces y, para muchas personas, los beneficios son considerables. Sin embargo, además de esos beneficios, algunos tratamientos pueden suponer una carga para el corazón y los vasos sanguíneos.
La radioterapia en la zona del tórax puede exponer parte del corazón a la radiación, lo que, con el tiempo, puede afectar al músculo cardíaco, a las válvulas y a los vasos sanguíneos.
Algunos tratamientos de quimioterapia pueden aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos.
Algunas terapias dirigidas pueden afectar al ritmo cardíaco, a la presión arterial o a los niveles de colesterol.
La inmunoterapia se asocia, en casos excepcionales, a inflamación del corazón.
Este es el eje central de una especialidad en auge denominada cardio-oncología, que reúne a especialistas en cáncer y en cardiología para evaluar el riesgo, vigilar la aparición de problemas y prevenirlos siempre que sea posible.
Hemos analizado este tema con más detalle en nuestro artículo anterior sobre la salud cardíaca y el tratamiento del cáncer de pulmón, en el que se abordan los últimos avances en la combinación de radioterapia e inmunoterapia.
Por qué la salud cardíaca forma parte ahora de la atención al cáncer de pulmón
El tratamiento del cáncer de pulmón ha mejorado considerablemente. La supervivencia a cinco años en el caso del cáncer de pulmón no microcítico ha aumentado y, en los casos en fase inicial, puede alcanzar ahora hasta el 80 %. Cada vez son más las personas que viven más tiempo tras el diagnóstico, y muchas de ellas siguen en tratamiento durante años.
Este avance cambia el enfoque de la atención de seguimiento. Ahora es más probable que se detecten efectos cardíacos que tardan años en manifestarse, simplemente porque hay más personas que viven lo suficiente como para experimentarlos. Los datos británicos citados en la revisión publicada en JACC: CardioOncology revelaron que los supervivientes de cáncer de pulmón tenían casi el doble de riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca al cabo de cinco años, en comparación con las personas que no habían padecido cáncer de pulmón.
El mensaje es que, hoy en día, una buena atención a largo plazo debe tener en cuenta la salud cardíaca, además de los resultados en materia de cáncer.
¿Qué puede ayudar a proteger la salud del corazón y los pulmones?
Hay varias medidas prácticas que pueden ayudar a ambos, aunque las decisiones siempre deben tomarse junto con el equipo asistencial de la persona en cuestión.
Dejar de fumar. Esto reduce el riesgo tanto de cáncer de pulmón como de enfermedades cardíacas, y dejarlo antes de una intervención quirúrgica puede reducir las complicaciones.
Preguntar por la salud cardíaca al inicio del tratamiento. El inicio del tratamiento contra el cáncer de pulmón es un buen momento para controlar la tensión arterial, el colesterol y otros factores de riesgo.
Seguimiento durante y después del tratamiento, cuando sea pertinente, especialmente en el caso de las personas que se hayan sometido a radioterapia en el tórax o que ya padezcan una enfermedad cardíaca.
Controlar los factores de riesgo cotidianos, como la presión arterial, el colesterol, la glucemia y la actividad física.
El cribado del cáncer de pulmón también ofrece una oportunidad. Las tomografías computarizadas de baja dosis que se utilizan para detectar el cáncer de pulmón también pueden revelar signos tempranos de enfermedad cardíaca, como la presencia de calcio en las arterias coronarias, lo que puede dar lugar a una intervención más temprana.
El panorama general
La relación entre el cáncer de pulmón y la salud cardíaca apunta hacia una atención más integrada. El tratamiento del cáncer sigue siendo la prioridad. Al mismo tiempo, proteger el corazón ayuda a las personas a llevar una buena calidad de vida durante el tratamiento y a vivir más tiempo después de este.
La salud cardíaca se está convirtiendo en un tema recurrente en el debate sobre el cáncer de pulmón, lo cual es una señal de progreso.
Fuentes
El-Rayes M, et al. Cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares: fisiopatología común y toxicidad relacionada con el tratamiento. JACC: CardioOncology, 2025. (Acceso abierto)
Zhang S, et al. Asociación bidireccional entre las enfermedades cardiovasculares y el cáncer de pulmón en un estudio prospectivo de cohortes. Journal of Thoracic Oncology, 2024.
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